Los programas no fallan por falta de esfuerzo. Fallan porque el avance real es invisible y las decisiones llegan tarde.
Más control no lo resuelve. Lo resuelve un sistema de ejecución con entregas frecuentes y avance verificable.
Nos integramos al programa. En pocas semanas: ritmo de entrega verificable y decisiones con información real.
«Tenemos 25 equipos Scrum y ningún equipo ágil», resumía el gerente. El software llegaba a producción cada 4 meses, con una tasa de errores del 90%, equipos trabajando como silos y usuarios con NPS de 0%.
Cinco días de Gemba, análisis y refactorización con todo el flujo: equipos reorganizados alrededor del valor, backlog compartido y coordinación a escala.
Programas con mucho en juego: inversión grande, plazos comprometidos, varios equipos y proveedores que deben entregar juntos.